Las redes de saneamiento aumentan en criticidad y, lejos de remitir, se han vuelto más exigentes de gestionar. Los fenómenos meteorológicos extremos generan episodios de lluvia intensa que saturan colectores y disparan la variabilidad de los caudales. La presencia de toallitas húmedas, materiales fibrosos y sólidos no biodegradables sigue siendo una fuente persistente de atascos y averías. Y a estos retos tradicionales se suma una exigencia creciente: la digitalización. Los operadores necesitan datos fiables, monitorización continua y sistemas capaces de responder de forma automática.
El resultado es que la fiabilidad operativa y la resiliencia se han convertido en prioridades esenciales para la gestión. Cuando una estación de bombeo falla, las consecuencias van mucho más allá del equipo averiado: se interrumpe el servicio, se elevan los costes y, en los casos más graves, el impacto llega al medioambiente.
Los fenómenos meteorológicos extremos generan episodios de lluvia intensa que saturan colectores y disparan la variabilidad de caudales
El reto técnico del bombeo moderno: sólidos, variabilidad y digitalización
Para entender por qué el bombeo de aguas residuales es hoy un problema tan complejo, basta con imaginar lo que circula por una red de saneamiento durante un episodio de lluvia intensa. Los caudales pueden multiplicarse en cuestión de minutos, arrastrando consigo todo tipo de residuos que, en condiciones normales, permanecerían en los puntos de recogida. Las bombas convencionales, diseñadas para trabajar en rangos de caudal relativamente estables, se ven ante condiciones para las que no fueron concebidas. El resultado es predecible: atascos, vibraciones, pérdida de rendimiento y, en muchos casos, parada.
La proliferación de materiales fibrosos ha convertido los atascos en una de las principales causas de intervención no planificada. Cada visita implica tiempo de desplazamiento, horas de trabajo y coste de equipos; multiplicado por el número de estaciones que gestiona un operador municipal, el impacto es considerable. Y a ello se suma la exigencia de integración digital: los sistemas actuales deben ser capaces de ofrecer datos fiables, monitorización continua y respuesta automática, reduciendo al mínimo la dependencia de la intervención manual. La respuesta a todos estos retos apunta en una misma dirección: sistemas más inteligentes, capaces de anticiparse a los problemas en lugar de limitarse a reaccionar ante ellos.

Xylem y Flygt: de la fiabilidad contrastada a la inteligencia operacional
Xylem, empresa presente en más de 150 países, lleva décadas contribuyendo a la evolución del bombeo de aguas residuales a través de su marca Flygt, especializada en bombeo sumergible. La experiencia acumulada en miles de instalaciones de todo el mundo ha permitido identificar con precisión los puntos de fallo más frecuentes, entender cuándo y por qué se producen, y desarrollar respuestas cada vez más eficaces. Esa trayectoria de innovación y liderazgo tecnológico es el sustrato sobre el que se ha construido Flygt Concertor.
Los atascos se han convertido en una de las principales causas de intervención no planificada en las estaciones de bombeo
Flygt Concertor es un sistema de bombeo inteligente que integra en un único dispositivo la hidráulica y motores más eficientes en el mundo del agua residual, junto a sensores, capacidad de procesamiento y algoritmos propios capaces de ajustar su comportamiento según las condiciones del agua y de la red. Entre sus tecnologías clave figura el Adaptive N —marca comercial registrada de Xylem—, en su versión de mayor resistencia (Hard Iron), incorporada en la versión Concertor N, que incluye funciones de autolimpieza automática: cuando se produce un atasco, la bomba guía los residuos a través del sistema y se limpia a sí misma sin necesidad de detener la operación ni requerir intervención externa. Además, gracias a su capacidad para cambiar dentro de un campo de rendimiento determinado sin necesidad de sustituir el impulsor, este único dispositivo es la respuesta adecuada para casi cualquier situación, incluso ante cambios en los patrones climáticos o de población.

Los casos documentados por Xylem en distintas partes del mundo ilustran estas cifras. En el Puerto de Trelleborg, en Suecia, la implantación de Concertor XPC permitió reducir el consumo energético un 40% y las visitas de asistencia técnica en un 99,8%. En Sublimity, Oregón, un sistema con más de 40 años de antigüedad fue reemplazado por Concertor XPC, eliminando las paradas de bomba que antes superaban las 31 al mes y logrando el cumplimiento total con la normativa de vertidos. En Scottish Water, responsable de más de 30.000 kilómetros de tuberías que abastecen a 5,4 millones de personas en Escocia, la solución generó un ahorro de 48.000 euros en costes operativos, contribuyendo además al objetivo de emisiones netas cero. En Heathrow Airport, el responsable de servicios de agua Ian Jolly constató una mejora del rendimiento general de bombeo y una reducción del 53% en la factura energética de una de sus estaciones. Y en Sultan Qaboos University, en Omán, las visitas mensuales del camión cisterna para retirar flotantes, sedimentos y grasas, dejaron de ser necesarias, eliminando además la problemática de olores.
Un entorno de pruebas avanzado para decidir con certeza
La adopción de nuevas tecnologías en infraestructuras críticas siempre genera una pregunta razonable: ¿cómo puedo saber si esto va a funcionar en mis condiciones concretas antes de comprometer la inversión? Xylem España ha respondido a esta pregunta de forma práctica poniendo a disposición del sector un tanque de pruebas especializado, diseñado para reproducir con precisión las condiciones más exigentes que suelen presentarse en las estaciones de bombeo de aguas residuales.
Flygt Concertor es un sistema de bombeo inteligente que se adapta automáticamente a las condiciones del agua y de la red
Este entorno controlado permite a operadores municipales, ingenierías y responsables técnicos observar de primera mano cómo se comporta Flygt Concertor ante altos niveles de sólidos, variabilidad de caudales y escenarios de estrés operativo. No se trata de una demostración en condiciones ideales, sino de una prueba que replica lo que el sistema va a encontrar en el campo. La posibilidad de evaluar en persona su comportamiento y fiabilidad antes de tomar una decisión de inversión es, en sí misma, una forma de reducir la incertidumbre que históricamente ha frenado la adopción de tecnologías innovadoras en el sector del agua.
Esta capacidad de testeo previo refuerza la transparencia tecnológica y facilita la toma de decisiones informada, algo especialmente relevante en un sector donde las inversiones en infraestructura tienen ciclos de vida prolongados.
Concertor puede generar ahorros de hasta el 70% en consumo energético y reducir los costes totales de operación hasta en un 80%
Try & Buy: una garantía contra la incertidumbre
Junto con el tanque de pruebas, Xylem ha desarrollado un programa denominado Try & Buy que lleva la lógica de la validación previa un paso más lejos: permite instalar una bomba Flygt Concertor en las propias instalaciones del cliente y operarla durante un periodo establecido para verificar en condiciones reales si el equipo cumple con las expectativas y las exigencias específicas de esa instalación concreta.
El programa Try & Buy permite probar si la solución Flygt Concertor resuelve su problema antes de adquirirla
La clave del programa reside en su estructura de garantía: si tras ese periodo de prueba, y bajo el cumplimiento de los requisitos acordados, se demostrase que la bomba no puede desempeñar adecuadamente el trabajo o genera incidencias no previstas, el cliente tiene la posibilidad de devolverla sin asumir el riesgo de una inversión fallida. Este modelo de adopción progresiva elimina uno de los principales frenos en la renovación tecnológica del sector: el temor a comprometerse con una solución cuyo rendimiento real no ha podido evaluarse previamente en las condiciones específicas de cada instalación.
El programa se complementa con la disponibilidad de garantías ampliadas de hasta cinco años, que contribuyen a minimizar la incertidumbre y a reforzar la confianza en el rendimiento del activo a largo plazo. En conjunto, el tanque de pruebas, el programa Try & Buy y las garantías ampliadas conforman un ecosistema de soporte que acompaña al cliente en todas las fases del proceso, desde la evaluación inicial hasta la operación en régimen permanente.

Una presencia local al servicio de la modernización
La modernización de las redes de saneamiento no es solo una cuestión tecnológica —bombeo inteligente, monitorización continua y sistemas autoadaptativos—. Es también una cuestión de proximidad: de disponer de interlocutores que conozcan las condiciones locales, respondan con rapidez ante una incidencia y acompañen al operador en un proceso de transformación que requiere tiempo y confianza. La implantación de Xylem en España actúa como un habilitador clave para que operadores municipales, ingenierías e industrias puedan acceder, probar, implantar y mantener soluciones de nueva generación con el respaldo necesario en cada etapa.
El reto al que se enfrenta el sector del saneamiento no se resolverá con parches tecnológicos. Requiere una transformación estructural de la manera en que se conciben, operan y mantienen las infraestructuras de bombeo. Esa transformación ya está en marcha, y las herramientas para acometerla están disponibles, sus resultados son medibles y el camino puede empezar con una prueba.






