El acceso mundial al agua potable gestionada de forma segura ha mejorado en la última década, pero a un ritmo demasiado lento para alcanzar la meta de acceso universal fijada por los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030, ha señalado la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su balance estadístico anual sobre la salud mundial.
Según el nuevo informe Estadísticas Sanitarias Mundiales 2026 (World Health Statistics 2026), la cobertura de los servicios de agua potable gestionada de forma segura aumentó del 68 % de la población mundial en 2015 al 74 % en 2024, lo que supone que otros 961 millones de personas accedieron a un servicio disponible en el hogar, accesible cuando se necesita y libre de contaminación. Aun así, alrededor de una de cada cuatro personas en el mundo, unos 2.100 millones, sigue sin disponer de este servicio, incluidos unos 106 millones que dependen de aguas superficiales sin tratar, recogidas directamente de lagos, charcas y ríos.
2.100 millones de personas siguen sin agua potable gestionada de forma segura en el hogar
El informe dibuja una década de mejoras medibles, aunque desiguales, en el acceso de los hogares al agua, el saneamiento y la higiene (WASH, por sus siglas en inglés). A menos de cinco años del plazo de 2030, la organización advierte de que "el ritmo general de progreso en las tres áreas de WASH deberá acelerarse" si se quiere lograr el acceso universal.
Entre 2015 y 2024, la cobertura rural de agua potable gestionada de forma segura pasó del 50 % al 60 %, mientras que la cobertura urbana se mantuvo prácticamente estable en torno al 83 %. El patrón se repite en saneamiento e higiene: las mejoras han sido más rápidas en el campo que en la ciudad, pero la población rural sigue rezagada. El saneamiento gestionado de forma segura, servicios que separan higiénicamente las excretas del contacto humano y garantizan que se eliminen o traten de forma segura, pasó del 48 % de la población mundial en 2015 al 58 % en 2024, alcanzando a 1.200 millones de personas más. Aun así, 3.400 millones de personas seguían sin saneamiento gestionado de forma segura el año pasado, incluidos 354 millones que continúan practicando la defecación al aire libre.

La Región de Europa y la Región del Pacífico Occidental de la OMS mantuvieron los niveles más altos de tratamiento seguro de aguas residuales, en torno al 70 %
Los servicios básicos de higiene, definidos como instalaciones para el lavado de manos con agua y jabón en el hogar, registraron el progreso más rápido de los tres indicadores, al pasar del 66 % al 80 % en la década. En las zonas rurales la cobertura aumentó casi 20 puntos porcentuales, hasta el 71 %. Pese a ello, una de cada cinco personas, unos 1.700 millones, no disponía de esta instalación en su casa en 2024, de las que alrededor de 1.000 millones contaban solo con servicios limitados y 611 millones no tenían servicio alguno.
El avance en el tratamiento seguro de las aguas residuales domésticas, recogido en el indicador 6.3.1 de los ODS, se ha estancado. La proporción mundial de aguas residuales domésticas tratadas de forma segura apenas se movió, del 56 % en 2020 al 58 % en 2024. Las disparidades regionales son acusadas. La Región de Europa y la Región del Pacífico Occidental de la OMS mantuvieron los niveles más altos de tratamiento seguro de aguas residuales, en torno al 70 %. La Región de las Américas registró la mejora más destacada, con un incremento de aproximadamente el 12 % hasta situarse también cerca del 70 % en 2024. Las tres regiones restantes de la OMS se mantuvieron por debajo del 50 % y ninguna mostró un avance sostenido y constante durante el periodo de cuatro años.
La ayuda oficial al desarrollo destinada al sector del agua, que en el marco del indicador 6.a.1 de los ODS abarca el abastecimiento de agua y el saneamiento, así como los recursos hídricos agrícolas y las centrales hidroeléctricas, ha fluctuado. Los desembolsos pasaron de 8.900 millones de dólares estadounidenses en 2023 a 9.600 millones en 2024, mientras que los compromisos subieron de 10.300 millones a 11.000 millones en el mismo periodo. El aumento agregado, sin embargo, oculta un cambio de prioridades. El alza se debió sobre todo a mayores compromisos para los recursos hídricos agrícolas y la energía hidroeléctrica, mientras que los compromisos específicamente destinados al abastecimiento de agua y el saneamiento cayeron un 6,7 % respecto a 2023.

Un coste sanitario persistente
La OMS vincula la brecha de cobertura de WASH a una carga sustancial y en gran medida evitable de muertes y enfermedades. A escala mundial, en 2019 se estimaron 1,4 millones de muertes y 74 millones de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) por infecciones respiratorias agudas, enfermedades diarreicas, helmintiasis transmitidas por el suelo y desnutrición que podrían haberse evitado con servicios adecuados de WASH. Las enfermedades diarreicas concentraron la mayor parte de esta carga, con cerca de 1,0 millón de muertes y 55 millones de AVAD.
La geografía de esa carga sigue siendo muy desigual. La Región de África y la Región de Asia Sudoriental registraron las tasas de mortalidad más altas atribuidas a unos servicios de WASH inadecuados en 2019, con 46,7 y 31,8 muertes por cada 100.000 habitantes, respectivamente. Las tasas correspondientes en la Región de las Américas, la Región de Europa y la Región del Pacífico Occidental fueron de 5,0, 3,6 y 5,7 muertes por cada 100.000 habitantes, una diferencia que la OMS atribuye a un mayor acceso a los servicios de WASH en esas regiones.
La evidencia actual apunta a un progreso lento y desigual, agravado por las limitaciones en la disponibilidad de datos
Los resultados sobre agua y saneamiento se enmarcan en un patrón más amplio que identifica el informe. De los 52 indicadores de los ODS relacionados con la salud que se examinan, más de la mitad cuentan con metas numéricas y ninguno está en vías de cumplir su objetivo a nivel mundial en 2030. "La evidencia actual apunta a un progreso lento y desigual, agravado por las limitaciones en la disponibilidad de datos, que dificultan un análisis sólido de las tendencias", concluye la OMS. En sus mensajes clave, la organización señala que entre 2015 y 2024 otros 961 millones de personas accedieron a agua potable gestionada de forma segura, 1.200 millones a saneamiento gestionado de forma segura y 1.600 millones a servicios básicos de higiene. "No obstante", añade, "miles de millones de personas siguen sin acceso a estos servicios y el acceso en las zonas rurales sigue por detrás del de las urbanas".
A menos de cinco años del plazo de 2030, el mensaje de fondo del informe para el sector del agua es que los avances graduales no bastarán. Para cerrar la brecha de los 2.100 millones de personas sin agua potable gestionada de forma segura y la mortalidad persistente que esa brecha sigue provocando, el ritmo de progreso, según la evidencia disponible, tendrá que acelerarse de forma marcada.






