Legislación

La Directiva 2026/805 sobre contaminantes en aguas superficiales y subterráneas entra en vigor

Cristina Novo
Por Cristina Novo
·Redacción iAgua··Lectura · 2 min
Directiva 2026805 contaminantes aguas superficiales y subterráneas entra vigor

La Directiva (UE) 2026/805 sobre contaminantes en aguas superficiales y subterráneas entró en vigor el 11 de mayo de 2026, poniendo fin a un proceso legislativo que arrancó con la propuesta de la Comisión Europea en octubre de 2022 y se cerró con la publicación de la norma en el Diario Oficial el pasado 20 de abril.

La Directiva 2026/805 modificará tres pilares fundamentales de la legislación europea del agua: la Directiva Marco del Agua, la Directiva de Aguas Subterráneas y la Directiva de Normas de Calidad Ambiental. Amplía las listas de contaminantes regulados para incluir productos farmacéuticos, pesticidas, bisfenoles y un grupo de 25 sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), entre ellas el ácido trifluoroacético (TFA). Por primera vez, los microplásticos y los indicadores de resistencia a los antimicrobianos se incorporan también a las listas de vigilancia europeas. La directiva suprime y simplifica además determinadas obligaciones de información, y la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) asume un papel permanente en la preparación de futuras revisiones de las listas de contaminantes, en línea con el enfoque de "una sustancia, una evaluación" impulsado por la Comisión.

Un análisis en profundidad publicado por iAgua en abril situó la reforma en contexto —apenas en torno al 29% de las masas de agua superficial alcanzan actualmente un buen estado químico— y examinó sus implicaciones prácticas para administraciones, operadores y laboratorios. La cuestión de la distribución de costes se identifica como uno de los retos más sensibles que la directiva deja en gran medida sin resolver: el principio de quien contamina paga sigue siendo el marco de referencia, pero su aplicación concreta dependerá de los desarrollos legislativos nacionales y de la solidez con que se implementen los esquemas de responsabilidad ampliada del productor para microcontaminantes.

El plazo de transposición —diciembre de 2027— no es solo una fecha administrativa. Es el horizonte en el que deberán estar operativos los programas de seguimiento ampliados para las nuevas sustancias reguladas y en vigor las medidas preliminares de actuación, sobre las que se apoyarán los plazos de cumplimiento de 2033 y 2039. En España, ese trabajo deberá desarrollarse en paralelo a la preparación del cuarto ciclo de planificación hidrológica (2028-2033), cuya aprobación está prevista antes de que venza ese mismo plazo. Un análisis técnico detallado del articulado de la norma recoge sustancia por sustancia las nuevas inclusiones y las implicaciones concretas para la planificación hidrológica en España. Con la directiva en vigor, el foco se traslada a la capacidad de respuesta de administraciones y operadores.