El Gobierno australiano, a través de Infrastructure Australia, ha publicado la Infrastructure Priority List 2026, un documento clave que orienta las futuras inversiones públicas en infraestructuras del país. Esta edición refuerza una tendencia cada vez más clara: el agua se consolida como una infraestructura crítica para sostener el crecimiento económico y la resiliencia del territorio.
Entre las principales novedades del informe destaca el creciente protagonismo del agua bajo el eje “Secure, Sustainable Water for Growth”. Este enfoque subraya la necesidad de garantizar tanto el suministro como los sistemas de saneamiento para acompañar el desarrollo urbano, industrial y agrícola. En este sentido, el agua deja de ser considerada únicamente un servicio básico para posicionarse como un factor estructural del crecimiento económico, con una demanda que abarca desde sectores tradicionales como la agricultura y la minería hasta otros emergentes, como los minerales críticos o los centros de datos.
Este cambio responde a una combinación de factores estructurales. Por un lado, el crecimiento demográfico y la expansión de las áreas metropolitanas están incrementando la presión sobre los sistemas de abastecimiento. Por otro, el aumento del consumo industrial y el impacto del cambio climático —que altera los patrones de lluvia, intensifica las sequías y genera incertidumbre sobre la disponibilidad futura de recursos— refuerzan la necesidad de una planificación hídrica más robusta.
En este contexto, la lista prioriza inversiones orientadas a mejorar tanto la seguridad como la eficiencia del sistema. Entre las principales líneas de actuación destacan la reutilización de agua, la ampliación de plantas de tratamiento de aguas residuales, la modernización de redes de abastecimiento y el desarrollo de nuevas infraestructuras en regiones con fuerte crecimiento poblacional. Asimismo, se impulsa la integración de tecnologías avanzadas para optimizar el uso del agua en entornos urbanos y rurales.
La lista prioriza inversiones orientadas a mejorar tanto la seguridad como la eficiencia del sistema
Dentro de estas soluciones, el uso de agua reciclada y la desalación adquieren un papel especialmente relevante, al tratarse de fuentes más seguras y menos dependientes de las condiciones climáticas que los recursos tradicionales, como ríos, embalses o acuíferos. En esta línea, el National Water Grid Fund se posiciona como uno de los instrumentos clave para garantizar el acceso al agua en todo el territorio australiano.
La lista también identifica proyectos concretos que ilustran esta prioridad creciente. Es el caso de Darwin, donde el sistema actual opera al límite de su capacidad y se prevé que la demanda supere la oferta en 2030. Para hacer frente a esta situación, se contemplan medidas como la reactivación de la presa de Manton a corto plazo (2025–2027) y el desarrollo del proyecto Adelaide River Off-stream Water Storage (AROWS), destinado a asegurar el suministro a medio y largo plazo.
Asimismo, se subraya la necesidad de invertir en activos existentes para garantizar su seguridad y fiabilidad.
En este sentido, la mejora de la presa Paradise, en Queensland, se identifica como una prioridad inmediata. Los más de 600 millones de dólares australianos ya comprometidos permitirán adecuar la infraestructura a los estándares de seguridad vigentes y atender la creciente demanda del sector agrícola.
En conjunto, la Infrastructure Priority List 2026 confirma una tendencia de fondo en la política de infraestructuras australiana: el agua se consolida como un elemento central tanto para el desarrollo económico como para la adaptación al cambio climático. En un contexto de creciente presión sobre los recursos, la planificación estratégica del ciclo del agua se perfila como uno de los pilares del crecimiento sostenible del país en las próximas décadas.
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