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«Después del PERTE, en España no se volverán a instalar contadores que no sean digitales»

David Escobar Gutiérrez
Por David Escobar Gutiérrez
·Hidroconta··Lectura · 15 min
«Después PERTE, España no se volverán instalar contadores que no sean digitales»

En apenas cinco años, Hidroconta ha pasado de ser un fabricante con fuerte arraigo en el regadío a posicionarse como uno de los actores más activos en la digitalización del ciclo urbano del agua en España. La nueva planta de 7.000 metros cuadrados en Murcia y el salto en capacidades industriales son la expresión visible de una transformación más profunda: la evolución hacia un modelo donde la medición, la conectividad y el dato forman parte del núcleo del negocio.

Ese crecimiento se ha producido en paralelo a un momento especialmente intenso para el sector, impulsado por programas como el PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua, que han acelerado la adopción de tecnologías y han elevado la exigencia sobre fabricantes, operadores y administraciones. En este contexto, Hidroconta ha participado en algunos de los principales despliegues de contadores inteligentes en España, consolidando su papel como socio tecnológico en proyectos de gran escala.

Al frente de esta etapa se encuentra Alfonso Corbalán, CEO de la compañía, que defiende una visión clara sobre el momento actual: la digitalización ya no es una tendencia, sino una nueva base operativa para el sector. En esta entrevista, analiza el impacto del PERTE, los retos que deja tras de sí y las oportunidades que se abren en un mercado donde el dato empieza a ser tan relevante como la infraestructura.

Pregunta: En 2020 tuvimos la oportunidad de conocer las oficinas de Hidroconta y de entrevistarte para el número 31 de esta revista, donde ya se intuía la evolución de la compañía desde sus orígenes en el regadío hacia una propuesta con vocación internacional y creciente presencia en el ciclo urbano del agua. Hoy estamos en una nueva planta de 7.000 m² que entonces no existía, con un equipo en plena expansión. Para quienes descubren ahora Hidroconta, ¿cómo definiría la dimensión y el momento actual de la compañía?

Respuesta: Somos una empresa con 43 años de trayectoria que se encuentra en un momento de fuerte crecimiento. Desde 2020 hasta hoy hemos triplicado el tamaño, la facturación y las capacidades. Hemos crecido en equipo, en estructura y en posicionamiento, y estamos muy satisfechos tanto por la evolución como por la respuesta del mercado.

Nuestros orígenes están en la agricultura, pero en el último año la división de agua potable ya ha pasado a tener más peso que la de regadío. Hemos crecido con fuerza en el ámbito urbano, manteniendo al mismo tiempo una presencia internacional relevante. Es cierto que el PERTE y los proyectos desarrollados en España en los últimos años han sido un acelerador importante, pero también estamos viendo oportunidades fuera de España y seguimos trabajando en esa línea.

Este crecimiento se apoya en tres pilares. El primero es la digitalización, que ha implicado una transformación profunda de la compañía en producto, tecnología y capacidades. El segundo son las propias capacidades, que nos han permitido, por ejemplo, suministrar más de 200.000 contadores inteligentes en el último año. Y el tercero son las personas, que están detrás de esta transformación y de este crecimiento, y que son clave para seguir desarrollando la tecnología y consolidando el proyecto.

Alfonso Corbalán, CEO de Hidroconta.

P.- La digitalización es ya una de las grandes palancas de transformación del sector del agua, y en España está muy vinculada al PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua. Este programa ha exigido a empresas como Hidroconta fabricar y desplegar a una escala sin precedentes. Ahora que se acerca a su fase final, ¿cómo han vivido este proceso y qué balance hacen?

R.- El PERTE ha traído muchas cosas positivas. Lo hemos vivido con intensidad, como una gran oportunidad, y también, en este momento, con cierta preocupación.

"Desde 2020 hasta hoy hemos triplicado el tamaño, la facturación y las capacidades. Hemos crecido en equipo, en estructura y en posicionamiento"

Desde el punto de vista de la oportunidad, nos ha permitido crecer y participar en proyectos en los que probablemente nos hubiera costado más entrar. Además, ha impulsado un cambio estructural muy relevante: creemos que, después del PERTE, en España no se volverán a instalar contadores que no sean digitales, con capacidad de telelectura. Ese cambio es clave.

También ha contribuido a reducir la brecha que existía entre el agua urbana y la agricultura. Las convocatorias específicas para el regadío han permitido que muchas comunidades de regantes den el salto a la digitalización, algo que, de otra manera, habría sido más difícil.

La preocupación viene por los plazos. Aunque las últimas convocatorias son recientes, la fecha de finalización sigue siendo junio de 2026. Los proyectos del ciclo del agua requieren tiempo para diseñarse y ejecutarse correctamente, y el hecho de no haber ampliado el plazo, a pesar de que el sector lo ha solicitado, genera incertidumbre. Los proyectos hechos con prisas no siempre salen bien.

En cualquier caso, el balance es claramente positivo y, para nosotros, ha supuesto una gran oportunidad.

"Nuestros orígenes están en la agricultura, pero en el último año la división de agua potable ya ha pasado a tener más peso que la de regadío"

P.- La telelectura ha dado un salto muy relevante en España en los últimos años, impulsada en gran medida por el PERTE. Sin embargo, todavía queda una parte importante del parque por digitalizar y la directiva europea de agua potable ya obliga a evaluar y reducir las fugas en las redes de abastecimiento. Cuando el PERTE termine, ¿será la regulación la que tome el relevo o hace falta algo más?

R.- Hace poco os hacíais eco de los datos de AEAS: hemos pasado de un 19% a un 38% de contadores digitalizados. Las primeras estimaciones del PERTE hablaban de cifras mucho más ambiciosas, pero la realidad ha sido menor.

"El PERTE ha traído muchas cosas positivas. Lo hemos vivido con intensidad, como una gran oportunidad, y también, con cierta preocupación"

En España hay en torno a 21 millones de contadores, lo que significa que todavía queda aproximadamente un 62% por digitalizar. Es decir, queda mucho por hacer.

Además, el PERTE puede dar lugar a una España de dos velocidades: municipios y gestoras que han podido digitalizar, total o parcialmente, y otros que no. Incluso dentro de una misma ciudad o comarca puede haber zonas digitalizadas y otras que no. Esa desigualdad va a existir.

Dicho esto, la necesidad de digitalizar es evidente. Todo el sector está viendo el impacto que tiene en la reducción del agua no registrada, en la mejora de la eficiencia y en la gestión en general. Y, como comentabas, existe una presión regulatoria creciente.

El Real Decreto 3/2023, que transpone la directiva europea, obliga a los municipios que suministran entre 100 y 1.000 metros cúbicos al día a evaluar sus fugas estructurales. Esto afecta a una gran parte de los municipios en España y obliga a implantar herramientas como balances hídricos, telelectura o sectorización para poder medir y gestionar correctamente el agua no registrada.

Ahora bien, este marco tiene limitaciones. Por ejemplo, deja fuera aproximadamente el 80% del consumo de agua, que corresponde a la agricultura. Es un avance importante, pero incompleto.

Alfonso Corbalán, CEO de Hidroconta.

P.- En el Spain Smart Water Summit 2025 presentaron, junto a Veolia, un despliegue de más de 100.000 contadores inteligentes. Más allá del proyecto en sí, ¿qué refleja una alianza como esta sobre la evolución de la relación entre fabricantes de tecnología y grandes operadores del agua?

R.- Efectivamente, en el Spain Smart Water Summit hicimos una ponencia conjunta con Claudio Cosentino, de Veolia, donde poníamos en valor el papel de la colaboración.

Nosotros somos un fabricante que intenta poner a disposición del mercado, y de empresas como Veolia, tecnología para digitalizar y para medir los consumos en tiempo y forma. Pero todo eso no tiene sentido sin la experiencia de una gran empresa gestora.

Veolia es, si no la mayor, una de las mayores empresas de gestión del agua del mundo, con una experiencia enorme. Nosotros aportamos los datos y la tecnología, pero ellos los integran dentro del ciclo integral del agua, los analizan e identifican patrones.

La combinación de la experiencia de una empresa como Veolia con la tecnología de Hidroconta multiplica los resultados. Si lo viéramos solo desde la óptica de un fabricante, tendríamos una visión limitada. Cuando lo unes a una compañía con décadas de experiencia en operación, en reducción de fugas y en mejora de la eficiencia, el resultado es mucho más potente.

P.- El sector ha vivido unos años de instalación masiva de dispositivos. Pero una cosa es tener cientos de miles de contadores inteligentes en campo y otra es extraer valor real de los datos que generan. En nuestra última entrevista hablaba de mantenimiento predictivo y gemelos digitales como próximas fronteras. ¿Hasta qué punto eso es ya una realidad o sigue siendo un horizonte?

R.- Siempre que hacemos un despliegue masivo de contadores, me gusta hacer la misma pregunta: ¿qué vamos a hacer con todos esos datos?.

Hemos pasado de un contador analógico, que se leía cada dos meses —es decir, seis lecturas al año—, a un contador que ofrece una lectura cada hora. Eso supone cerca de 9.000 lecturas al año por contador. Cuando eso lo llevas a una ciudad, un barrio o un sector, hablamos de millones de datos.

"En España hay en torno a 21 millones de contadores, lo que significa que todavía queda aproximadamente un 62% por digitalizar"

Si además incorporas información de presión, calidad del agua u otro tipo de sensórica, el volumen de información es enorme. Y esa información hay que analizarla, tratarla, visualizarla y hacerla útil.

Aquí es importante diferenciar entre realidades. Hay grandes ciudades y grandes operadores que ya cuentan con sistemas muy avanzados. Pero también hay miles de municipios en España que prácticamente no tenían tecnología. En esos casos, el impacto de implantar herramientas básicas de análisis y visualización es muy alto: poder ver de un vistazo el agua no registrada, los balances hídricos, los sectores, los rendimientos o el estado de los depósitos cambia completamente la gestión.

Es cierto que en España hay operadores que llevan tiempo trabajando con gemelos digitales y con sistemas muy avanzados, y en ese sentido estamos bien posicionados a nivel internacional. Pero también hay un amplio recorrido en muchos municipios.

Por tanto, depende mucho del punto de partida. En algunos casos ya es una realidad y en otros todavía estamos en fases más iniciales. En cualquier caso, el reto es el mismo: transformar los datos en información útil para la toma de decisiones, tanto en el ámbito urbano como en la agricultura.

Alfonso Corbalán, CEO de Hidroconta.

P.- Hidroconta nació en el riego y se ha ido expandiendo hacia el agua urbana. Ahora el PERTE está impulsando la digitalización de ambos ámbitos al mismo tiempo. ¿Existe una convergencia real entre la gestión del agua agrícola y la urbana o siguen siendo mundos separados?

R.- Pasa un poco igual que en las ciudades. Hay comunidades de regantes que tienen una buena gestión de la tecnología, que llevan años trabajando con telecontrol y telelectura, y que han avanzado mucho en eficiencia. En parte, porque la escasez ha obligado a ello: cuando hay sequía, el primer ámbito en el que se reducen consumos es la agricultura.

Pero, al igual que ocurre en el ámbito urbano, también hay muchas oportunidades de mejora. Todavía hay comunidades de regantes donde no existe una implantación adecuada de sistemas de información, de telecontrol, de telelectura o de herramientas como los sistemas de información geográfica. Incluso hay casos en los que no existe una correcta sectorización, lo que dificulta mucho la detección de fugas en redes extensas.

Nosotros somos una empresa un poco atípica en ese sentido, porque hemos hecho el camino desde el regadío hacia el agua urbana. Conocemos bien ambos mundos y eso nos permite entender dónde están las diferencias y también los puntos de encuentro.

"Todo el sector está viendo el impacto que tiene en la reducción del agua no registrada en la mejora de la eficiencia y en la gestión"

Poco a poco sí se está produciendo cierta convergencia. También influye que grandes operadores, como Veolia o ACCIONA, estén entrando en el ámbito agrícola, trasladando su experiencia y sus herramientas. Pero todavía queda recorrido.

Además, hay un elemento regulatorio importante: el Real Decreto 3/2023 obliga a los servicios urbanos a evaluar sus fugas, pero no aplica a la agricultura. Eso hace que la presión para avanzar en digitalización no sea la misma en ambos ámbitos.

P.- Hidroconta está presente en más de treinta países. Esa experiencia internacional os da una perspectiva que pocos tienen en el sector español. ¿Qué están haciendo otros países en digitalización del agua que España debería mirar con atención y, al mismo tiempo, qué cree que podemos exportar desde aquí?

R.- Hay muchos países, especialmente en Europa, que miran a España para entender cómo ha sido la experiencia del PERTE. Cuando hablas con ellos, lo primero que te dicen es que ha sido un impulso muy importante para el sector en nuestro país.

"La combinación de la experiencia de una empresa como Veolia con la tecnología de Hidroconta multiplica los resultados"

Al final, la necesidad es la misma en todos los países: reducir fugas, disminuir el agua no registrada y mejorar la eficiencia en la gestión. España es un país relativamente avanzado y el PERTE nos ha permitido dar un salto adicional.

También sabemos que la Comisión Europea está trabajando en la European Water Resilience Strategy, que tiene puntos en común con el PERTE. Se está planteando algo similar a escala europea, y ahí puede haber oportunidades. España, junto con otros países como Italia, ha avanzado en esta línea y esa experiencia puede ser trasladable.

Más allá de Europa, hay regiones que están invirtiendo mucho en digitalización y control, como Oriente Medio, y otras que avanzan a distinto ritmo, como el sudeste asiático, Latinoamérica o el norte de África.

En cualquier caso, la demanda es común: mejorar la eficiencia y reducir fugas. Y en ese sentido, la experiencia acumulada en España, tanto en tecnología como en conocimiento y en la ejecución de proyectos, es algo que podemos exportar.

Alfonso Corbalán, CEO de Hidroconta.

P.- Hidroconta compite con grandes multinacionales del sector. En ese contexto, ¿qué ventajas y qué limitaciones tiene ser una empresa familiar española?

R.- Para nosotros es un orgullo mantenernos como una empresa familiar, con todo lo que eso implica en valores, en personas y, sobre todo, en visión a largo plazo. No tener que dar resultados trimestrales nos permite pensar con una perspectiva más amplia.

"La experiencia acumulada en España, tanto en tecnología como en conocimiento y en la ejecución de proyectos, es algo que podemos exportar"

Otra de las claves es la agilidad. Si de algo nos tiene que servir no ser una gran multinacional es para tener una toma de decisiones rápida y poder implantar soluciones en plazos más cortos.

Además, también es un orgullo seguir siendo una empresa 100% de capital español y familiar. Muchas compañías del sector han sido adquiridas por grupos internacionales o fondos de inversión, y nosotros hemos crecido manteniendo esa independencia.

Y, por último, eso es lo que nos da la ilusión para seguir creciendo, creando empleo de calidad y aportando desde nuestro origen. Venimos de Murcia, una región especialmente afectada por la escasez de agua, donde se ha desarrollado mucha tecnología en este ámbito. Aquí generamos empleo, colaboramos con universidades y centros de conocimiento y tratamos de ser ágiles y ambiciosos, precisamente para competir en un entorno donde hay grandes multinacionales.

P.- Precisamente en ese contexto, muy vinculado a Murcia, preside la Fundación Isaac Peral, dedicada al impulso tecnológico e industrial de la región. ¿Cómo conecta ese rol con su trabajo en Hidroconta y qué le dice esa experiencia sobre lo que Murcia puede aportar al ecosistema hídrico español?

R.- Para mí es un orgullo presidir la Fundación Isaac Peral, una organización que trabaja para impulsar el desarrollo industrial de la Región de Murcia. Está formada por unas treinta empresas de referencia, tanto de origen murciano como otras que tienen una implantación muy importante en la región, como Repsol, Enagás, Navantia o Indra.

Lo que nos aporta, sobre todo, es el intercambio de conocimiento. Celebramos dos asambleas al año, cada una en una de las empresas, y eso nos permite conocer de primera mano cómo otros sectores abordan retos que, en el fondo, son muy similares a los nuestros: desde la logística hasta la implantación de inteligencia artificial o la automatización de procesos.

Ese aprendizaje es muy valioso, porque al final se trata de cómo crecer manteniendo la esencia, cómo ganar en capacidades, en agilidad y en eficiencia, cómo incorporar nuevas tecnologías o cómo construir organizaciones más robustas y resilientes. Y ese intercambio de experiencias entre industrias nos ayuda a avanzar también en nuestro propio desarrollo como compañía.

"Estamos convencidos de que la combinación de agua y digitalización va a seguir generando mucho trabajo en los próximos años"

P.- En 2020 nos decía que venían años apasionantes. Seis años después, ¿se han cumplido las expectativas?

R.- Las expectativas se han cumplido y se han superado. Pero ahora mucha gente se pregunta qué va a pasar después del PERTE. Yo sigo siendo muy optimista.

Queda mucho por hacer. Nos estamos divirtiendo mucho trabajando y, personalmente, disfruto cada día con lo que hacemos. Creemos en la tecnología, creemos en la digitalización y estamos convencidos de que la combinación de agua y digitalización va a seguir generando mucho trabajo en los próximos años.

Hemos vivido una etapa muy intensa e interesante, pero creemos que lo que viene a continuación también lo va a ser.