En el Spain Smart Water Summit 2025, Francisco de los Santos, Director de Water Management en GS Inima, detalló la estrategia de la compañía para reducir el agua no registrada (ANR) mediante la digitalización. Su intervención se centró en una idea clave: la tecnología solo tiene sentido si permite anticiparse, tomar mejores decisiones y sostener la eficiencia ante la creciente presión hídrica. Su ponencia integró diagnóstico, oportunidad y aplicación práctica, situando la transformación digital como una herramienta imprescindible para los desafíos estructurales del ciclo integral del agua.
El punto de partida es claro. Según expuso De los Santos, las empresas gestoras del agua se enfrentan simultáneamente a escasez hídrica, infraestructuras obsoletas y exigencias regulatorias cada vez más estrictas en materia de calidad y vertido. Ante sequías prolongadas y redes con baja tasa de reposición, la inversión clásica suele ser insuficiente. En ese marco, la digitalización permite pasar de un modelo reactivo a uno proactivo, capaz de detectar problemas antes de que deriven en pérdidas significativas de agua.
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Este enfoque conecta directamente con la oportunidad que representan los fondos del PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua, que De los Santos calificó como una de las mayores inversiones históricas destinadas a modernizar la gestión del sector en España. GS Inima participa actualmente en dos proyectos PERTE de gran alcance: la digitalización del ciclo integral del agua de Soria y sus pedanías, con una inversión cercana a los dos millones de euros, y el proyecto Numancia 4.0 EDAR Digital, en Castilla-La Mancha. Ambos se encuentran en distintos grados de avance —en torno al 25 % y al 62 %, respectivamente— y constituyen, en palabras del ponente, un laboratorio real para probar cómo la tecnología puede integrarse en la operación diaria.
De la concesión al ecosistema digital
En GS Inima la digitalización no se limita a instalar sensores o plataformas, sino que implica operarlos, comprenderlos y optimizarlos para garantizar la eficiencia del servicio a largo plazo
Uno de los mensajes centrales de la intervención fue la reivindicación del papel del concesionario como actor que invierte en el futuro de la infraestructura, más allá de la gestión cotidiana. En GS Inima, explicó, la digitalización no se limita a instalar sensores o plataformas, sino que implica operarlos, comprenderlos y optimizarlos para garantizar la eficiencia del servicio a largo plazo. Esa visión se materializa en lo que la compañía denomina el ecosistema INIMA, un conjunto de aplicaciones interconectadas que evitan los silos de información y permiten que los datos fluyan entre la operación y la gestión administrativa.
En el núcleo de ese ecosistema se sitúa INIMADATA, concebida como el repositorio central que integra datos procedentes de plantas, sensores de red y, registros manuales para generar indicadores, gráficas interactivas y ratios que sirven de apoyo tanto a la operación como a la ingeniería y la planificación. El sistema se complementa con soluciones de GMAO y Field Service Management, basadas en SAP, que conectan la gestión de activos con las órdenes de trabajo en redes de abastecimiento y saneamiento.
Otro elemento destacado fue INIMA View, un gemelo digital de las instalaciones que permite recorrer virtualmente plantas y acceder a documentación técnica, KPIs y parámetros de calidad o medio ambiente. Junto a estas herramientas, la plataforma de datos AIRON recoge información de caudal, presión, niveles de colectores o pluviometría, facilitando el análisis integrado de abastecimiento y saneamiento. Todo ello configura una base sólida para el siguiente paso: aplicar inteligencia artificial a la detección de fugas.

Del caudal mínimo nocturno a la predicción
La segunda parte de la ponencia se centró en la evolución de la detección de fugas, un ámbito donde, según De los Santos, el método tradicional ha cambiado muy poco en las últimas décadas. Aunque los sensores han evolucionado desde dispositivos rudimentarios hasta loggers con comunicaciones estables y fiables, el análisis seguía basándose en la revisión manual de gráficas del caudal mínimo nocturno. Este proceso exige experiencia, tiempo y atención constante, algo difícil de sostener cuando se gestionan decenas de sectores.
En la visión de GS Inima, la clave está en transformar datos en decisiones, y esas decisiones en agua y energía recuperadas
GS Inima intentó inicialmente automatizar este análisis mediante alarmas basadas en umbrales de desviación del caudal. Sin embargo, el exceso de falsos positivos acabó restando eficacia al sistema. Fue entonces cuando la compañía decidió explorar el uso de inteligencia artificial, optando por un algoritmo de detección predictiva basado en redes neuronales. Este enfoque, explicó el ponente, resulta especialmente adecuado por varias razones:
- Trabaja eficazmente con grandes volúmenes de datos históricos, sin necesidad de un etiquetado exhaustivo.
- Requiere menos preprocesamiento y permite el aprendizaje por transferencia entre sectores o municipios.
Con seis años de registros de caudal, presión y datos de telelectura, la herramienta —denominada AQURA— aprende el “ADN” de cada red. Es capaz de identificar patrones habituales, reconocer eventos recurrentes como la gestión de presiones y detectar comportamientos anómalos y sostenidos en el tiempo que anticipan la aparición de una nueva fuga, incluso días antes de que sea perceptible en campo.

Impacto real en la reducción del ANR
El valor de este enfoque predictivo se traduce directamente en la reducción del ANR. De los Santos explicó que el volumen de una fuga depende del caudal y del tiempo que transcurre desde su aparición hasta su reparación. Al acortar de forma significativa el tiempo de detección, la inteligencia artificial permite reducir el volumen total perdido, incluso sin intervenir inmediatamente sobre la infraestructura.
La experiencia de GS Inima muestra que la IA predictiva puede romper ese estancamiento, permitiendo seguir mejorando la eficiencia sin depender exclusivamente de grandes inversiones en obra civil. En ese sentido, la digitalización se presenta no como un sustituto de la renovación de infraestructuras, sino como un complemento estratégico que maximiza el rendimiento de los activos existentes.
A lo largo de su intervención, Francisco de los Santos insistió en que la escasez hídrica ya no es una hipótesis, sino una realidad estructural, y que el PERTE de digitalización ofrece una oportunidad única para dotar al sector de herramientas avanzadas. En la visión de GS Inima, la clave está en transformar datos en decisiones, y esas decisiones en agua y energía recuperadas. La digitalización, entendida de este modo, se convierte en un medio para cumplir el compromiso esencial de la compañía: garantizar la máxima eficiencia y sostenibilidad en la gestión del agua.





