Opinión
Carlos Granell Ninot
La opinión deCarlos Granell NinotPresidente de SPANCOLD.
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Presas y seguridad hidrológica en España: lecciones aprendidas y desafíos críticos


Las presas españolas, cada vez más envejecidas, se enfrentan hoy a amenazas hidrológicas crecientes y a unas exigencias de operación mayores. El parque presístico español es, además, numeroso y muy heterogéneo.

Comprender esta realidad y actuar en consecuencia es decisivo para garantizar la seguridad pública, la resiliencia hidráulica y la estabilidad energética del país.

Avenidas más extremas: el “nuevo examen” para las presas en España y en el mundo

La afluencia de una gran avenida a una presa constituye uno de los escenarios críticos, al poner a prueba sus condiciones de estabilidad y su capacidad operativa para gestionar los niveles de carga y los caudales.

Las recientes borrascas (Nelson en marzo de 2024, la DANA de Valencia en octubre de 2024, las lluvias en Madrid de marzo de 2025, el tren de borrascas de febrero de 2026) son el principal síntoma de una creciente exigencia hidrológica con consecuencias potencialmente graves.

Una exigencia referida a los niveles de carga desestabilizadora que la estructura debe soportar, a la operatividad de sus elementos hidráulicos y a la capacidad de gestión de los embalses en una situación crítica.

Siendo que la avenida viene dada, es sobre las presas donde es posible y necesario actuar. Especialmente porque, en muchos casos, se trata de presas de edad avanzada y diseñadas y construidas bajo criterios no acordes con el nivel de riesgo que hoy día resulta admisible por la sociedad:

  • Para maximizar su eficiencia, en este caso en su papel de protección pública, al reducir de manera ostensible los efectos de las inundaciones tal y como históricamente han hecho.
  • Para que lo hagan, dada la avenida, con la máxima seguridad técnicamente razonable y bajo una capacidad operativa máxima, al servicio de equipos de explotación preparados.

Las actuaciones necesarias, específicas en cada caso, se refieren en general a la recuperación y/o ampliación de los desagües de fondo, elementos destinados al control de niveles de embalse (y por tanto de niveles de carga sobre la estructura y al mantenimiento de resguardos estacionales) y a la ampliación de los aliviaderos de superficie, principal elemento de seguridad hidrológica de la presa en situaciones de avenida. Son obras complejas que exigen una cuidadosa planificación y estudios técnicos muy avanzados.

Estos dos elementos —desagües de fondo y aliviaderos de superficie— son específicamente elementos de seguridad de la presa y determinan la capacidad operativa en una situación de avenida. En el contexto actual, más que nunca, no invertir en seguridad hidrológica es, directamente, comprometer la seguridad pública.

Un patrimonio hidráulico esencial, pero envejecido y tensionado

España dispone de 2.450 presas, de las cuales 1.100 son grandes presas que almacenan cerca de 56.000 hm³. Se trata de uno de los patrimonios hidráulicos más relevantes de Europa y un pilar económico y social:

  • 50.500 M€ al año en beneficios asociados al agua embalsada.
  • Soporte estructural a sectores que representan el 18% del PIB.
  • Suministro garantizado para 29 millones de personas.
  • Gestión del 74% del agua de riego, esencial en un país con fuerte estrés hídrico.
  • Contribución del 11% a la producción eléctrica nacional, clave para la integración de renovables no gestionables.

Pero este patrimonio es maduro y una de cada tres presas supera los 60 años. El 60 % de las presas estatales supera ese umbral.

Una presa envejecida no equivale a una presa insegura, pero exige más auscultación, más inspección y más y mejores medios al servicio del equipo de explotación. Y España invierte, hoy, muy por debajo de lo necesario.

Lecciones aprendidas: la red de presas funciona, y lo hace con eficacia

Los eventos hidrometeorológicos recientes confirman que el sistema de presas español sigue siendo extraordinariamente eficaz. Recientemente con las avenidas de 2026 en el Guadalquivir, un caudal punta agregado de 10.940 m³/s fue laminado hasta 3.880 m³/s, retrasando la onda 16 horas.

No obstante, este comportamiento reciente y repetido en los escenarios hidrometeorológicos citados, lejos de dibujar un escenario complaciente, enseña una amenaza real: en los últimos años y en diversas ocasiones, varias de las presas españolas han estado sometidas a escenarios de carga extremos.

El gran cuello de botella: inversión, modernización y capacidades técnicas

Los estándares internacionales recomiendan invertir anualmente al menos el 2% del valor patrimonial de las presas. En España, esto equivale a 320 M€/año para las presas estatales. La inversión real es 0,25%, unos 75 M€/año, muy por debajo de lo recomendado.

Es el propio MITECO quien estima que, para garantizar la seguridad, se necesitan 4.644 M€ entre 2023 y 2033, solo para presas de titularidad estatal y para la la inspección de concesionadas. Incorporar presas autonómicas, municipales o privadas elevaría ese volumen sensiblemente.

Esta falta de inversión retrasa aspectos importantes y urgentes, como son la adecuación y modernización de aliviaderos y órganos de desagüe, el refuerzo de equipos humanos especializados, completar y actualizar planes de emergencia y estudios de inundación y el necesario incremento en digitalización para la auscultación inteligente, sensores automatizados y modelos predictivos. Y a su vez la imprescindible mejora en la coordinación institucional y comunicación transparente.

España dispone de las Normas Técnicas de Seguridad de Presas, aprobadas en 2021, que constituyen un marco normativo robusto y alineado con los estándares internacionales (Comisión Internacional de Grandes Presas). Pero cualquier normativa depende de su aplicación rigurosa y de una financiación suficiente y estable.

Y no menos importante, su aplicación eficaz exige la atención a las demandas de los equipos de explotación, que son los que mejor conocen las singularidades de sus presas, y también el refuerzo del control de la seguridad de las presas, tarea propia de las Administraciones Públicas.

En un tiempo en que es necesario reforzar la inversión, la redacción de los proyectos técnicos necesarios y la dirección de las obras correspondientes requiere un refuerzo de los equipos técnicos especializados de la administración hidráulica

Conclusión: anticipar, invertir y decidir con visión de Estado

La seguridad hidrológica exige anticipación. Exige asumir que el cambio climático ha modificado el marco de diseño, operación y gestión de las presas.

Las presas son esenciales para la seguridad de España, pero necesitan inversión, modernización y continuidad técnica generación tras generación.

Renunciar a este patrimonio o permitir que se degrade es incrementar la vulnerabilidad hídrica, energética y territorial del país. Protegerlo es proteger a la sociedad.

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