Actualmente, se denuncia el déficit de inversión en infraestructuras en España. Y las hidráulicas están en el punto de mira. ¿Cuánta inversión se realiza?, ¿es suficiente? Un estudio del IVIE y BBVA destaca la situación de las infraestructuras hidráulicas, terceras en inversión pública, cuya financiación real ha caído un 61,7% desde 2009. Una década de recortes que repunta, tímidamente, solo después de 2020.
En cuanto a la renovación de activos del ciclo urbano del agua, el estudio de la UNED estimó unas necesidades anuales de entre 2.221 y 3.858 M€, equivalentes a entre 0,19% y 0,33% del PIB, muy por encima de la inversión real de entonces (1.376 M€), lo que evidencia una brecha del 70% y 80%.
Otro análisis más reciente de PwH, compara la inversión en España con la de otros países europeos y concluye que debería cuadruplicarse para converger. También identifica un déficit anual de 6.200 M€ durante los próximos 10 años para cumplir estándares ambientales y mejorar la eficiencia del servicio. En el ámbito autonómico, las regiones del arco mediterráneo destacan por su peor situación; pese a recibir más inversión que la media, sus necesidades ambientales son mayores.
La dana de Valencia de 2024 ha evidenciado los altos costes de no estar preparados ante riesgos climáticos crecientes y la urgencia de invertir en infraestructuras hidráulicas. El análisis de FEDEA advierte que, aunque estos episodios son excepcionales, su frecuencia e intensidad aumentarán, junto con menos y más irregulares precipitaciones, elevando el estrés hídrico y el riesgo de inundaciones severas.
España debe aumentar la inversión en infraestructuras hidráulicas mediante una estrategia nacional y un Pacto de Estado por el Agua
En 2025, destacamos tres estudios que insisten en el déficit de inversión. El de BBVA Research que, en el caso de España, indica que debería multiplicar por tres su inversión actual para garantizar su resiliencia hídrica, esto es, al menos 6.000 M€ anuales durante la próxima década. El informe de SEOPAN y TYPSA destaca el bajo cumplimiento histórico de los planes hidrológicos y el sesgo inversor hacia objetivos ambientales, dejando atrás la garantía de suministro y la modernización de infraestructuras críticas. Propone además un programa de inversiones de 84.644 M€ para 2026-2035. DAQUAS estima un déficit anual de 4.485 M€ que, de financiarse con tarifas, implicaría un precio del agua de 4,69 €/m³, equivalente al 1,51% del presupuesto familiar medio, muy por debajo de lo recomendado por la ONU. Y ya en 2026, el IEE corrobora el dato de inversión necesaria en infraestructuras de agua que presentó SEOPAN de 4.452 M€ anuales; el déficit de inversión anual de 5.500 M€ (0,3% del PIB); y la inversión mínima necesaria para compensar la depreciación del stock de capital en infraestructuras de 2.000 M€ (0,1% del PIB).
En conclusión, España debe aumentar la inversión en infraestructuras hidráulicas mediante una estrategia nacional y un Pacto de Estado por el Agua que garantice una planificación pública sostenida y sostenible. Esto requiere más recursos, renovación, regulación y adaptación territorial, la colaboración público-privada, así como una gobernanza moderna y eficiente. Sin esta transformación, las tendencias actuales aumentarán la exposición a la escasez y la vulnerabilidad, afectando la seguridad hídrica, la economía y el cumplimiento de los compromisos europeos. Esto derivará en un deterioro del servicio, más pérdidas, riesgos ambientales y mayores costes para hogares y empresas.
La inversión es uno de los principales determinantes del crecimiento económico, tanto por su efecto directo sobre la demanda agregada como mediante la acumulación de capital productivo.
Su reducción no solo frena el aumento del valor patrimonial, sino que deteriora y envejece las infraestructuras existentes, comprometiendo la competitividad y la seguridad.
La inacción es una medida política que genera graves pérdidas humanas y elevados costes de reparación. Se requiere una toma de conciencia y pasar a la acción, unos presupuestos públicos, recursos, liderazgo y una nueva gobernanza.
