La inversión está siendo liderada por el Agrupamiento Complementario de Empresas (ACE) integrado por GS Inima, Luságua y Aquapor. Esta alianza estratégica aporta una experiencia de primer nivel mundial para posicionar al país a la vanguardia de la gestión hídrica global y la resiliencia climática.
Innovación tecnológica y compromiso ambiental
El proyecto introduce la tecnología avanzada de ósmosis inversa en la región, transformando el agua de mar en un recurso fiable y de alta calidad. La planta ha sido diseñada bajo estrictos criterios de sostenibilidad, utilizando sistemas de recuperación de energía de última generación y equipos de alta eficiencia para minimizar la huella de carbono. Con una capacidad inicial de 16 hm3 al año (aproximadamente 43,800 m3/día) y el potencial de ampliarse a 24 hm3 (más de 65,700 m3/día), esta infraestructura proporciona una fuente de agua alternativa crítica que asegura el abastecimiento público y reduce la presión sobre las reservas de agua dulce del Algarve.
Más allá de sus capacidades técnicas, el proyecto integra un marco integral para la salvaguarda y valorización del patrimonio local. Esto garantiza el seguimiento y la preservación de cualquier elemento arqueológico, cultural o paisajístico que pueda identificarse durante la intervención, reflejando un profundo compromiso con la identidad de la región. Este enfoque integrado asegura que el desarrollo de infraestructuras modernas sea plenamente compatible con la protección del medio ambiente y la memoria local.
Está previsto que la construcción comience la próxima semana, con el objetivo de que la planta esté plenamente operativa en 2028. La colaboración entre Águas do Algarve y el consorcio encabezado por GS Inima garantiza que este nuevo origen de agua contribuya de forma eficiente y sostenible a la prosperidad a largo plazo de la región.




