
Galicia son 30.000 kilómetros de río, la lluvia que Rosalía de Castro convirtió en poesía y unas rías donde el agua dulce se funde con el mar. Pero son también algoritmos que optimizan depuradoras, inteligencia artificial aplicada a la predicción hidrológica y una Escuela del Agua que forma a los técnicos del futuro. Esa convivencia entre paisaje y tecnología, entre la aldea de veinte habitantes y el sistema Merlín que anticipa crecidas con 72 horas de antelación, es probablemente lo que mejor define el proyecto que lidera Ángeles Vázquez.
Pregunta: Conselleira, desde 2024 Augas de Galicia depende de Medio Ambiente e Cambio Climático, tras haber estado adscrita a Infraestructuras y Movilidad. ¿Qué aporta gobernar la política del agua desde un departamento con un perfil exclusivamente ambiental?
Respuesta: Augas de Galicia siempre estuvo muy ligada a la parte medioambiental, como no podría ser de otra manera. Pero sí es cierto que el presidente Alfonso Rueda quiso dar ese salto por entender que teníamos que hacer una gestión más integrada del territorio.
Una gestión integral que abarca desde el Instituto de Estudios del Territorio (IET) hasta la Dirección General de Patrimonio Natural —no en vano, el 42% del territorio en Galicia está bajo alguna figura de protección— y, desde su creación, también la Dirección General de Energías Renovables y Cambio Climático.
Teniendo en cuenta la orografía de nuestra comunidad y nuestros 30.000 kilómetros de río, al final de lo que se trata es de combinar protección y gestión. Y, en ese sentido, yo creo que el paso fue muy importante.
"De lo que se trata es de combinar protección y gestión, teniendo en cuenta la orografía de nuestra comunidad y sus 30.000 km de río"
P.- Galicia ha construido un andamiaje legislativo propio —la Ley 9/2019 de garantía del abastecimiento, la Ley 1/2022 del ciclo integral del agua— prácticamente sin equivalencia en otras comunidades. ¿Cómo está consiguiendo que los municipios, especialmente los más pequeños, se adhieran a este modelo?
R.- Es fundamental legislar cuando decides dar un paso al frente y, en ese proceso, es fundamental también la participación e involucración de los municipios. Solo así se consigue llegar a todos ellos a través de una legislación que sea clara y simplificada.
Si no tienes una legislación cercana al ciudadano y que lo abarque todo, sería muy complicado llegar a un territorio tan amplio como el nuestro: contamos con 30.000 entidades de población y una notable diferencia entre las grandes ciudades, las zonas costeras y el interior.
Lo que buscamos es que ningún alcalde o alcaldesa tenga que llamar a nuestra puerta en busca de soluciones, sino que tengan la seguridad de que cuentan a su disposición con una legislación que los ampara y que permite que nosotros nos hagamos cargo de todo aquello que los municipios pequeños no son capaces de asumir.
En esta línea, ahora mismo la Xunta gestiona ya 30 de las 160 depuradoras de municipios de más de 2.000 habitantes, ha auditado ya las redes de abastecimiento y depuración de más de 100 ayuntamientos y avanza con unos planes de digitalización que ya se han implementado en 40. Al final, lo que buscamos es que no haya ciudadanos de primera y de segunda, sino que la calidad del agua sea la misma en una gran ciudad y en un municipio de menos de 500 habitantes.

P.- El territorio gallego está repartido entre cuatro organismos de cuenca —Galicia-Costa, Miño-Sil, Cantábrico Occidental y Duero—, de modo que un mismo municipio puede depender de varios gestores. ¿Qué modelo competencial defiende la Xunta?
R.- Para abordar esta cuestión, hay que partir del hecho de que Augas de Galicia, a través de la Confederación Hidrográfica Galicia-Costa, gestiona el 40% del territorio donde vive el 70% de la población. Solo en los 86 municipios costeros vive el 52% de la población gallega.
"La gestión sería más eficiente y más eficaz con un solo gestor en vez de con cuatro. Lo demostramos con la Ley del Litoral"
Dicho esto, el modelo actual se ha quedado totalmente obsoleto y la gente no entiende por qué los ríos que nacen y mueren en Galicia son gestionados por Augas de Galicia, mientras que los que llegan de otras comunidades son gestionados por otras administraciones. Lo que se necesita es más inmediatez, más simplificación y más cercanía. La ciudadanía no puede estar al amparo de las diferentes interpretaciones que se puedan hacer en Oviedo, Valladolid o Santiago de Compostela. Y nosotros como administración tampoco podemos estar esperando años por informes de otras confederaciones hidrográficas.
Estoy convencida de que la gestión sería más eficiente y más eficaz con un solo gestor en vez de con cuatro. De hecho, demostramos que es posible esta vía al aprobar la Ley de Ordenación y Gestión Integrada del Litoral. Se trata de dialogar y, cuando hay ese diálogo, la gran beneficiada es la ciudadanía.
P.- Unos 600.000 gallegos dependen de traídas vecinales y pozos, muchos sin registrar, y las pérdidas en redes superan el 50% en municipios pequeños. Son dos caras de un mismo problema. ¿Cuál es la hoja de ruta?
Las comunidades de usuarios han hecho una labor importantísima a lo largo de estos años y, en parte, gracias a ese trabajo, tenemos una muy buena calidad en el agua. Pero queremos ir hacia la excelencia y para eso tenemos que estar al lado de estas comunidades para ayudarles a dar el paso definitivo. Porque regularizar no es poner obstáculos, sino ofrecer facilidades: por un lado, hacemos un esfuerzo económico y, por otro, les prestamos todo el servicio profesional para que puedan avanzar.
"Regularizar no es poner obstáculos, sino ofrecer facilidades. Cambiamos la sanción por el apoyo técnico y económico necesario"
Hay países como Irlanda o Dinamarca donde estas comunidades son un eje central. Y, siendo profesionales, ¿por qué no seguir en la misma línea? Por eso en Galicia damos dos opciones: si quieren continuar en esta línea, los vamos a inspeccionar, porque lo primordial es que el agua sea de máxima calidad; y si quieren apostar por la digitalización, que es algo fundamental para tener toda la información, les ayudamos a hacer los cambios pertinentes en las tuberías.
Esos 600.000 gallegos no están desatendidos y, de hecho, en los últimos años los avances fueron importantes. No solo por parte de la Xunta de Galicia en lo que se refiere a las aportaciones económicos y a las tareas de control, sino también por parte de diputaciones, como la de Pontevedra, que están haciendo una labor también muy importante.
Todo esto es fruto de un esfuerzo de diálogo y de explicarle directamente al vecino que no había ningún problema y que no íbamos por la vía de la sanción, sino que lo que pretendemos es cambiar el sistema para sustituir la sanción por el apoyo técnico y económico necesario.
"En Galicia llueve lo mismo, pero lo hace de distinta manera. Tenemos que adaptarnos a lo que está mandando la naturaleza"
P.- Los episodios de sequía y de inundaciones se han incrementado en Galicia. La sequía ya ha generado situaciones de prealerta en sistemas metropolitanos y las inundaciones se suceden con regularidad creciente. ¿Cuál es la estrategia ante esta doble presión climática?
R.- Nadie duda de que el cambio climático existe. De ahí que tengamos una Dirección General de Energías Renovables y Cambio Climático. Y al mismo tiempo contamos con una base primordial que es MeteoGalicia, con grandes profesionales que alimentan con todos sus datos a Augas de Galicia. Gracias a eso, y junto con el conocimiento que aporta la universidad, sacamos adelante sistemas innovadores como el sistema Merlín, con el que somos capaces de hacer predicciones con 72 horas de antelación y dar la información necesaria para salvaguardar la seguridad de las personas.
Cerramos el invierno meteorológico y los datos nos alertan: fue el más lluvioso de los últimos veinticinco años, pero además se incrementaron las temperaturas. Hay que adaptar el territorio. No podemos esperar al verano para tomar medidas frente a la sequía. Estamos reorganizando las captaciones: los estudios nos dicen que la captación de determinadas poblaciones ya no puede depender de una sola fuente, sino que tenemos que diversificar. También estamos analizando, con la universidad, hasta dónde nos pueden cubrir las aguas subterráneas.
En Galicia llueve lo mismo, pero lo hace de distinta manera. Tenemos que adaptarnos a lo que está mandando la naturaleza.

P.- Hace tres décadas, Galicia apenas contaba con infraestructura de depuración. Hoy dispone de más de 160 instalaciones y la Xunta ha movilizado más de 460 millones de euros en el saneamiento de las rías. Pero un porcentaje importante de la población sigue sin conexión. ¿Se puede aspirar a la cobertura completa con la dispersión que tiene Galicia?
R.- Los objetivos de Galicia siempre son ambiciosos, pero los vamos cumpliendo. El 80% de nuestras masas de agua son de buena calidad, y no nos conformamos. Para llegar a la excelencia hay que hacer inversiones como la licitación de la depuradora de Vilagarcía de Arousa, donde la Xunta aporta el 80% de la financiación.
"Los lodos tienen que dejar de ser un residuo para convertirse en un recurso. La energía, sin duda, ha de ser verde y limpia"
Tenemos que llegar a todos los puntos del territorio. Podemos hablar de Lugo, pero también de Entrimo, de Cervantes o de O Courel. El concepto de kilómetros de tubería para llegar a una gran depuradora se hace insostenible económicamente, y muchas veces ese trazado tiene que pasar por Red Natura o por una zona de turberas, lo cual no tiene sentido.
Hay que optar por otras fórmulas y ahí está la autodepuración. Si usted tiene una casa aislada, le financiamos al 100%, pero ha de instalar un sistema de autodepuración. A los ayuntamientos con núcleos de aproximadamente veinte habitantes les facilitamos su pequeña depuradora. El año pasado comenzamos donde teníamos nuestras competencias y este año ya lo hemos expandido a toda Galicia. Hay que adaptarse al territorio: no podemos tener una sola fórmula. Debemos tener variables y en esa línea es en la que estamos trabajando para llegar al 100%.
P.- La nueva Directiva europea de aguas residuales exige neutralidad energética y economía circular. Las depuradoras tienen que dejar de ser instalaciones que solo consumen recursos. ¿Cómo lo están abordando?
R.- Es otro de los grandes retos. Tenemos que ir por la energía limpia y la energía verde. Galicia fue referente y volverá a ser referente. No podemos ya pensar que en una depuradora solo puede haber consumo energético: tenemos que darle la vuelta. Lo estamos haciendo en el ámbito de la eólica y la solar —bien es cierto que en Galicia las horas de sol son menos, pero sí tenemos viento— y luego los lodos tienen que dejar de ser un residuo para convertirse en un recurso.
Nos estamos centrando sobre todo en las grandes depuradoras. El 70% del consumo se concentra en las depuradoras de las siete grandes ciudades. Estamos avanzando y estoy convencida de que lo vamos a conseguir. En cuanto al residuo, tenemos que ir al vertido cero. Y la energía, sin duda, ha de ser verde y limpia.

P.- Innovaugas 4.0, galardonado con el Water Governance Award en los Water Europe Innovation Awards, ha demostrado que la inteligencia artificial puede mejorar significativamente la eficiencia de las depuradoras. ¿Cómo se trasladan esos avances al conjunto de las infraestructuras gallegas?
R.- Si algo creo que hacemos bien los gallegos es llevar a cabo un proyecto y, a partir de ahí, cuando vemos que funciona, empezar a replicarlo. En este sentido, Innovaugas es un referente. De hecho, muchas comunidades autónomas han llamado a la puerta de Augas de Galicia para replicarlo y ponerlo en marcha.
"El agua en Galicia es barata, pero esto no puede continuar así. ¿Queremos ir a la excelencia? Sí. ¿Mayor aporte todos? También sí"
Gracias al proyecto Innovaugas, precisamente, conseguimos reducir hasta un 30% el consumo energético de las depuradoras de Baiona, Nigrán y Gondomar y con ello evitar la emisión a la atmósfera de un volumen de CO2 equivalente al de 2.200 vehículos diésel.
Pero ahora ya no basta con digitalizar: la inteligencia artificial tiene que formar parte de la gestión. Para hacer un control efectivo necesitamos inteligencia artificial adaptada a nuestro territorio. Ya tenemos la experiencia y a partir de ella vamos a replicar en otros casos. Las grandes plataformas de datos nos permiten recibir miles de variables, y la profesionalización hace que seas perfectamente capaz de ver cuál es la situación y cómo implantar la mejora.
Digitalización, inteligencia artificial, actuaciones concretas en zonas y réplica. Esa es la vía para llegar a todo el territorio gallego.
P.- Digitalización, renovación de infraestructuras con más de cuarenta años, saneamiento universal, adaptación al cambio climático. Todo requiere una inversión enorme. El PERTE está sometido a plazos muy exigentes. ¿Es suficiente el marco de inversión actual?
R.- No es suficiente y nunca va a serlo, pero estamos haciendo un gran esfuerzo como comunidad autónoma. En los últimos años, el presupuesto de Augas de Galicia se ha incrementado considerablemente. Tenemos que aprovechar los fondos. En Galicia no desperdiciamos nada.
Yo, como conselleira, tengo que hablar claro, y eso implica decirle al Gobierno central que no puede complicarnos más la vida de lo que ya Europa en un momento determinado también la complicó. Las administraciones han de ser cercanas y próximas entre ellas.
No existe la varita mágica para que todos hagamos lo mismo de la misma manera. El PERTE se complicó más en Madrid de lo que debería haberse complicado. Europa en ese sentido era más sencilla. Las reglas del juego las marca el Ministerio y nosotros nos adaptamos.
No vamos mal, pero sufrimos. Sufrimos porque no solo nos controla el Gobierno, sino que nosotros mismos nos autocontrolamos: no podemos perder ni un céntimo porque es muy necesario en el territorio. Hay infraestructuras que ya se nos están quedando obsoletas porque pasaron cuarenta años y ya no se trata de hacer mantenimiento, sino cambios de fondo. Somos operativos y pensamos en grande. Estamos orientando los recursos para que no sean una inversión porque sí, sino una inversión de futuro, con planificación y organización. Esa es la línea que estamos siguiendo.
"En el ADN de Augas de Galicia están la innovación, la investigación y la superación. Ese ADN queremos que se contagie a todos"
P.- Galicia tiene una de las tarifas de agua más bajas de España, en una comunidad con la mitad de los núcleos de población del país. ¿Se puede garantizar la excelencia de la que habla con esos niveles de precio?
R.- El concepto que podían tener los gallegos de que en Galicia sobra agua se está viendo en los últimos tiempos que no es así. Ni nos sobra agua, ni queremos desperdiciarla. Galicia lo está haciendo bien en el sentido de que avanza la economía con la implantación de cada vez más empresas y, al mismo tiempo, se mantiene el equilibrio: a pesar de que hay mucha actividad económica, la calidad del agua es buena y estamos haciendo el control necesario, porque siendo el oro líquido, cada vez que se instala una empresa hay que hacer ese control.
Dimos pasos importantes como el canon del agua. Si le preguntamos a los gallegos si el agua es cara o barata, todo el mundo reconocería que en Galicia es barata. Pero siendo barata, esto no puede continuar así. ¿El agua es de calidad? Sí. ¿Queremos ir a la excelencia? Sí. Pero para eso, ¿tenemos que hacer mayor aporte todos? También sí.
El agua es un recurso que se agota y que hay que controlar. No sé cuándo vamos a llegar a ese fantástico equilibrio entre lo que cuesta y lo que hay que pagar, pero sin duda no vamos a dejar de avanzar.
P.- La transformación tecnológica que Augas de Galicia está impulsando requiere profesionales con capacidades nuevas. Han puesto en marcha la Escuela Gallega del Agua. ¿Tiene Galicia el capital humano que necesita?
R.- En el ADN de Augas de Galicia están la innovación, la investigación y la superación. Gracias a todo eso fuimos capaces de dar el siguiente salto: la creación de la Escuela del Agua. Ese ADN que ya llevamos queremos que se contagie a todos los demás.

P.- Conselleira, para finalizar. Augas de Galicia maneja ya más de 150 millones de euros presupuesto, hay varios instrumentos de planificación en elaboración para el próximo ciclo y la demanda de competencias plenas sigue sobre la mesa. ¿Cuál es su visión del modelo gallego de gestión del agua en el horizonte de 2030?
R.- El 2030 está a la vuelta de la esquina. Nosotros siempre somos realistas. Siendo realistas, llegaremos al 2030 con todos los objetivos que nos marca Europa. Creo que incluso podemos ir un paso más allá, pero siempre poniendo en valor la singularidad de un territorio donde no va a haber diferencias entre vivir en un pueblo pequeño y vivir en una gran ciudad, y donde han de recibir los mismos servicios una gran empresa en un polígono industrial que un pequeño autónomo en una aldea.
Para eso la digitalización es fundamental: el conocimiento y los datos son imprescindibles para tomar las decisiones correctas. Pero también es necesario que la gestión del agua en Galicia dependa de Augas de Galicia. Por lógica y porque el ciudadano no entiende que un municipio pueda depender de tres organismos de cuenca que encima no coinciden en su interpretación. La Xunta optó por impulsarnos como el gran referente, y estoy convencida de que vamos a estar a la altura.




