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Perard: « inversión agua depende marcos regulatorios estables e inversiones gran escala»
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Perard: «La inversión en agua depende de marcos regulatorios estables e inversiones a gran escala»

adminadmin18 min de lectura
Edouard Perard, director de la División de Aguas del Banco Europeo de Inversiones (BEI).

El agua ha entrado definitivamente en la agenda financiera europea, pero no en los términos que muchos esperaban. No es una cuestión de falta de capital, sino de cómo estructurarlo, canalizarlo y hacerlo invertible. En un contexto marcado por la presión regulatoria, el cambio climático y la fragmentación del sector, la financiación del agua ya no puede abordarse como una extensión de la obra pública, sino como un problema de arquitectura financiera.

En esta conversación con Edouard Perard, director de la División de Agua del Banco Europeo de Inversiones (BEI), emerge una realidad incómoda para el sector: el cuello de botella no está en el dinero disponible, sino en la capacidad de transformar proyectos en activos financiables a escala. El papel del BEI, por tanto, no es tanto cubrir la brecha de inversión como hacer que esa inversión sea posible, reduciendo riesgo, alargando plazos y movilizando capital adicional en un mercado que, por sí solo, no responde.

El resultado es un cambio de paradigma. El agua deja de ser un sector periférico para convertirse en un activo.

Pregunta: Según el Informe de Actividad del Grupo BEI 2025, la financiación total firmada por el Grupo ascendió a 100.000 millones de euros, de los cuales 5.000 millones correspondieron a ‘Agua y saneamiento’. En este contexto, ¿debería interpretarse el compromiso de 15.000 millones de euros para agua (2025–2027) como un cambio estructural en el peso del agua dentro de la cartera del BEI, o como una intensificación temporal en el marco de la agenda climática y de resiliencia?

Respuesta: El papel del BEI es apoyar las prioridades estratégicas de la Unión Europea a escala global. Estas prioridades evolucionan con el tiempo para adaptarse a los nuevos retos y a los cambios en los entornos económicos y empresariales. En este sentido, el compromiso de 15.000 millones de euros para agua durante el período 2025–2027 debe entenderse no tanto como una reorientación estructural permanente de la cartera del BEI, sino como una intensificación selectiva alineada con el mandato de adaptación y resiliencia climática que el Banco va asumiendo progresivamente. El Programa de Resiliencia Hídrica del BEI fue concebido como un pilar financiero clave de la Estrategia de Resiliencia Hídrica de la Comisión Europea, y refleja las prioridades recogidas en el Plan Estratégico 2024–2027 del Grupo BEI, que pone el acento en reforzar la resiliencia europea, acelerar la transición ecológica y apoyar sectores fundamentales para la adaptación al cambio climático, entre ellos la agricultura y los sistemas hídricos.

"El compromiso de 15.000 millones para agua es una intensificación selectiva alineada con la adaptación y resiliencia climática"

Esta orientación se ve reforzada por la segunda fase del Plan de Acción del Banco en materia de Clima (Climate Bank Roadmap), que identifica el agua, la agricultura y las regiones más vulnerables como sectores prioritarios para la financiación de la adaptación, y que compromete al BEI a duplicar los volúmenes destinados a adaptación durante el período 2026–2030. El mayor protagonismo del agua responde, por tanto, a un énfasis renovado en la resiliencia y la adaptación: refleja un impulso estratégico para hacer frente a las presiones derivadas del cambio climático —sequías, inundaciones y riesgos para la seguridad hídrica—, al tiempo que apoya la competitividad y la sostenibilidad en sectores interconectados como la agricultura y los sistemas urbanos.

Un buen ejemplo de esta tendencia es la intensificación de nuestras inversiones en materia de aguas en España durante los últimos años. La financiación destinada a proyectos de gestión eficiente del agua alcanzó un récord de 570 millones de euros en el país en 2025, incluyendo la participación en la primera emisión de un bono verde de una empresa del sector del agua. El Grupo BEI mantuvo así el sólido impulso registrado en esta línea de actividad el año anterior, cuando también se batieron récords de inversión en proyectos para mejorar el abastecimiento de agua en municipios y ciudades, así como en iniciativas de depuración y reutilización de aguas residuales orientadas a lograr un uso más eficiente del recurso.

Edouard Perard, director de la División de Aguas del Banco Europeo de Inversiones (BEI).

P.- La Comisión Europea estima que la inversión anual en medidas relacionadas con el agua en el conjunto de la UE se sitúa actualmente en torno a los 55.000 millones de euros (en precios de 2022), con una brecha de inversión anual de aproximadamente 23.000 millones de euros para aplicar plenamente la legislación vigente en materia de aguas. En este contexto, ¿dónde genera el BEI un mayor valor añadido, en el volumen de financiación directa, en su capacidad de estructuración financiera o en la movilización de capital privado?

R.- El valor añadido del BEI no reside únicamente en el importante volumen de préstamos concedidos, sino sobre todo en su capacidad para estructurar la financiación y movilizar capital a gran escala. En su condición de banco público de la UE y mayor prestamista multilateral del mundo, el BEI puede desplegar instrumentos —combinación de fondos, garantías, mecanismos de distribución de riesgos, asistencia técnica y servicios de asesoramiento— que abordan las barreras estructurales que hoy en día desincentivan la inversión en agua: largos períodos de retorno, fragmentación de las carteras de proyectos, estructura del mercado e incertidumbre sobre los ingresos futuros. Este papel estructurador resulta especialmente valioso en un sector dominado por entidades municipales y operadoras de servicios con balances muy limitados.

"El BEI raramente financia más del 50% de un proyecto, por lo que uno de sus principales objetivos es movilizar recursos adicionales"

Al mismo tiempo, la capacidad del BEI para atraer financiación privada es fundamental para cerrar la brecha inversora. El BEI raramente financia más del 50% de la inversión total de un proyecto, por lo que uno de sus principales objetivos es movilizar recursos adicionales. Al anclar las operaciones, ejecutar rigurosos procesos de análisis y cofinanciar con otras contrapartes y, en ocasiones, con programas europeos de asistencia técnica, el Banco genera un efecto multiplicador que supera con creces el importe de su financiación directa. En la práctica, esto significa que cada euro de financiación del BEI puede desbloquear varios euros adicionales de inversión pública y privada, especialmente cuando se combina con instrumentos presupuestarios de la UE. Se espera que el nuevo Programa de Resiliencia Hídrica del Grupo BEI movilice en total 40.000 millones de euros de inversión global en agua a lo largo de los próximos tres años. La financiación directa sigue siendo importante, pero la contribución transformadora del BEI proviene de hacer que las inversiones hídricas complejas sean elegibles para financiación bancaria y escalables, precisamente allí donde el mercado por sí solo no puede dar respuesta.

P.- Desde un punto de vista práctico, ¿qué define hoy un proyecto de agua «financiable para el BEI»? ¿Qué factores tienen mayor peso en la decisión crediticia: tamaño mínimo, marco tarifario, estabilidad regulatoria, calidad crediticia del promotor, madurez técnica, alineación climática?

R.- Un proyecto de agua «financiable para el BEI» es hoy aquel que demuestra una sólida justificación económica, viabilidad financiera, robustez técnica y pleno cumplimiento de los requisitos medioambientales y climáticos. El marco de evaluación del Banco sigue anclado en estos cuatro pilares, aunque las consideraciones climáticas —en particular los beneficios en materia de resiliencia y adaptación— tienen ahora un peso considerablemente mayor, en consonancia con el papel del BEI como Banco del Clima de la UE. Los proyectos deben demostrar que contribuyen a infraestructuras resilientes al clima, al uso eficiente de los recursos o a la reducción de la vulnerabilidad frente a sequías e inundaciones.

"Para la financiación directa, se requiere generalmente un importe mínimo de préstamo de aproximadamente 20–30 millones de euros"

Desde un punto de vista práctico, varios factores determinan las decisiones crediticias. Para la financiación directa, se requiere generalmente un importe mínimo de préstamo de aproximadamente 20–30 millones de euros, con el fin de garantizar un despliegue eficiente de los recursos. También es posible acceder a préstamos del BEI de menor cuantía indirectamente a través de líneas de crédito específicas BEI con intermediarios financieros locales. La calidad crediticia del promotor y la estabilidad regulatoria siguen siendo elementos centrales, ya que sustentan la viabilidad financiera del proyecto a largo plazo. Los marcos tarifarios son importantes, pero otros aspectos más complejos como la recuperación de costes o la gobernanza pueden mitigarse a menudo mediante asistencia técnica específica, combinación de fondos o instrumentos de distribución de riesgos. Del mismo modo, la madurez técnica es imprescindible, aunque el Banco puede apoyar fases más tempranas de preparación a través de servicios de asesoramiento.

En definitiva, que un proyecto sea financiable para el BEI no se define por umbrales rígidos, sino por la capacidad del proyecto para demostrar rentabilidad social y viabilidad en las dimensiones económica, financiera, técnica, medioambiental y climática, apoyándose cuando sea necesario en instrumentos que refuercen los componentes más débiles.

"El BEI ha adaptado sus productos para que las pymes y los operadores de servicios pequeños también puedan acceder a sus recursos"

P.- Los operadores de servicios de pequeño y mediano tamaño se enfrentan a menudo a barreras estructurales, como tamaño mínimo de operación, costes de transacción, requisitos técnicos y de información. ¿Está considerando el BEI adaptar sus productos para atender mejor a este segmento, o la agregación y la intermediación financiera son la única solución viable?

R.- El BEI está mejor posicionado para generar impacto a través de inversiones a gran escala y financiación estratégica, apoyándose en socios locales sólidos para llegar a los operadores municipales más pequeños y a las pymes. Los bancos comerciales y los intermediarios de fomento nacionales están en una posición idónea para ofrecer financiación de menor cuantía, ya que cuentan con la proximidad, el conocimiento del mercado y las relaciones a largo plazo necesarias para evaluar los riesgos crediticios locales y apoyar eficazmente a los operadores de servicios de menor tamaño. Este enfoque complementario permite al BEI centrarse en operaciones de alto valor, al tiempo que garantiza que las necesidades locales sean atendidas por actores nacionales de confianza.

Ahora bien, esto no significa que los promotores más pequeños no puedan beneficiarse de la financiación del BEI. El Banco ha adaptado sus productos para que las pymes y los operadores de servicios pequeños también puedan acceder a sus recursos. Los Préstamos de Inversión para Múltiples Beneficiarios (MBIL, por sus siglas en inglés) ofrecen ventanillas específicas para inversiones en clima y agua, lo que permite a los intermediarios financieros canalizar fondos del BEI de forma eficiente hacia proyectos de menor tamaño. Herramientas como el Green Checker agilizan además la evaluación de la elegibilidad para préstamos verdes (es decir, se cumplen los criterios del BEI en materia de acción por el clima y sostenibilidad medioambiental) y reducen la carga administrativa durante el proceso de asignación.

Edouard Perard, director de la División de Aguas del Banco Europeo de Inversiones (BEI).

P.- El BEI ha indicado que su Programa de Resiliencia Hídrica podría movilizar hasta 40.000 millones de euros en inversión global en agua a lo largo de tres años. ¿Cómo define el BEI el concepto de «movilización» en este contexto? ¿Qué proporción representa capital privado genuinamente incremental frente a cofinanciación pública o inversiones que probablemente se habrían producido de todos modos?

R.- Cuando el BEI afirma que su Programa de Resiliencia Hídrica podría movilizar hasta 40.000 millones de euros en tres años, el término «movilización» hace referencia a la inversión total habilitada por la participación del BEI, tanto a través de cofinanciación directa adicional como mediante la atracción de capital público y privado adicional. En la práctica, la movilización comprende varios niveles: la financiación propia del BEI, la cofinanciación pública nacional o regional atraída por el papel ancla del Banco, y la inversión privada catalizada mediante la mejora de los perfiles de riesgo, garantías o estructuras de combinación de fondos. Esto es coherente con la forma en que los bancos multilaterales de desarrollo contabilizan el efecto multiplicador y su valor añadido.

"El valor añadido del BEI reside en acelerar inversiones, mejorar su calidad y hacer posibles programas más ambiciosos y alineados con el clima"

La infraestructura hídrica es un sector dominado por la inversión pública y municipal; sin embargo, el valor añadido del Banco reside en acelerar estas inversiones, mejorar su calidad y hacer posibles programas más ambiciosos y alineados con el clima que, de otro modo, quedarían fragmentados o se retrasarían.

Un componente adicional de gran importancia es el capital privado movilizado a través de estructuras de financiación innovadoras, instrumentos de distribución de riesgos y la capacidad del BEI para eliminar barreras que los prestamistas comerciales no pueden abordar. Este es el ámbito donde el BEI genera el mayor impacto catalizador.

P.- En operaciones recientes hemos visto estructuras que incorporan garantías nacionales e instrumentos como InvestEU. ¿En qué medida son las garantías hoy imprescindibles para ampliar el universo de proyectos de agua financiables y reducir el coste del capital?

R.- Las garantías han adquirido una importancia creciente en la ampliación del universo de proyectos de agua financiables, especialmente en un contexto en el que muchos promotores se enfrentan a balances muy limitados, escasa certidumbre sobre los ingresos o elevados riesgos relacionados con el clima. Instrumentos como InvestEU y los esquemas nacionales de garantía permiten al BEI asumir perfiles de mayor riesgo manteniendo sus estándares prudenciales, lo que se traduce en una reducción efectiva del coste del capital para proyectos que de otro modo tendrían dificultades para alcanzar el cierre financiero. Al absorber parte del riesgo crediticio o de políticas, las garantías mejoran la viabilidad financiera, amplían los plazos de vencimiento y permiten a operadores acometer programas de inversión más ambiciosos y resilientes al clima.

"El principal valor del BEI es estructurar financiación en un sector donde el mercado no responde por sí solo"

Dicho esto, las garantías no son un requisito universal. Muchos proyectos de agua siguen siendo financiables por sí solos, especialmente cuando los marcos tarifarios son estables y los promotores cuentan con una sólida calidad crediticia. El valor añadido de las garantías reside en abordar barreras estructurales —recuperación débil de costes, fragmentación de las carteras de proyectos o exposición a perturbaciones climáticas— que el mercado no puede valorar de forma eficiente.

En este sentido, las garantías se están convirtiendo en una herramienta imprescindible no porque el sector no sea financiable, sino porque permiten al BEI ampliar su alcance, apoyar inversiones más complejas o innovadoras y atraer capital público y privado adicional, manteniendo al mismo tiempo los costes de financiación en niveles asumibles para los usuarios finales.

Edouard Perard, director de la División de Aguas del Banco Europeo de Inversiones (BEI).

P.- Para el director financiero de un operador de servicios, las variables clave son el coste medio ponderado del capital (WACC) y el perfil de vencimiento de la deuda. ¿En qué condiciones puede la financiación del BEI reducir de forma significativa el coste del capital en comparación con la financiación bancaria comercial? ¿Cuándo es limitado ese impacto?

R.- Para el director financiero de un operador de servicios, la capacidad del BEI para reducir el coste medio ponderado del capital depende principalmente de dos condiciones: la calidad crediticia del promotor y la estructura de vencimientos disponible en el mercado comercial. El BEI puede reducir de forma significativa el coste del capital cuando los operadores tienen un acceso limitado a financiación a largo plazo o cuando los bancos comerciales aplican una prima considerable a los plazos más largos. Al ofrecer préstamos a tipo fijo con largos períodos de amortización (20–30 años), el BEI reduce el riesgo de refinanciación y suaviza el perfil de vencimientos, lo que reduce directamente el WACC en inversiones hídricas de uso intensivo de capital. El impacto es mayor para operadores de nivel medio, los municipios o las entidades que operan bajo marcos tarifarios muy ajustados, donde las condiciones del BEI en precio y plazo son claramente superiores a las alternativas de mercado.

"El impacto del BEI es mayor para operadores de nivel medio, los municipios o las entidades que operan bajo marcos tarifarios muy ajustados"

Para los grandes operadores con calificación crediticia de grado de inversión y sólidas relaciones bancarias, la financiación del BEI complementa las ofertas comerciales competitivas en lugar de sustituirlas. En estos casos, el valor del BEI reside menos en las diferencias de precio y más en la calidad de su aportación: el Banco ofrece estabilidad a lo largo de los ciclos de mercado, plazos largos y predecibles que raramente están disponibles en el mercado comercial, y una estructuración alineada con el clima que ayuda a los promotores a reforzar sus compromisos de sostenibilidad.

En otras palabras, aunque la liquidez comercial puede ser abundante para operadores de primer nivel, la participación del BEI sigue aportando ventajas estratégicas: credibilidad, certidumbre a largo plazo y alineación con los objetivos climáticos y medioambientales europeos. La financiación del BEI resulta, por tanto, más transformadora allí donde persisten brechas estructurales de mercado —como el acceso limitado a plazos largos, primas de riesgo elevadas o perfiles crediticios más débiles—, aunque sigue siendo un socio valioso para operadores sólidos que buscan marcos de inversión resilientes y preparados para el futuro.

"Para los grandes operadores, la financiación del BEI complementa las ofertas comerciales competitivas en lugar de sustituirlas"

P.- Paralelamente a su mayor atención al agua, el BEI está desplegando programas significativos en tecnología, energía y seguridad. En un entorno con limitaciones en el balance, ¿cómo puede el agua mantener su prioridad estratégica frente a otras prioridades emergentes de la UE?

R.- Aunque el Banco está ampliando importantes programas en tecnología, energía y seguridad, los sistemas hídricos resilientes constituyen la base de cada una de estas agendas: son esenciales para la competitividad industrial, la productividad agrícola, la adaptación al cambio climático e incluso la seguridad energética, dado el elevado consumo de agua en la generación de energía y los sistemas de refrigeración. Este papel sistémico refuerza el peso del agua en nuestro balance.

Al mismo tiempo, el BEI puede salvaguardar la prioridad del agua demostrando que las inversiones bien estructuradas generan elevados retornos económicos, un sólido valor de adaptación climática y claros beneficios sociales —criterios que se alinean estrechamente con el Plan Estratégico 2024–2027—. El creciente énfasis en la resiliencia refuerza asimismo la posición del agua, ya que las sequías, las inundaciones y la fragilidad de las infraestructuras amenazan cada vez más la competitividad de la UE.

En última instancia, el agua mantiene su prioridad estratégica no compitiendo con las prioridades emergentes, sino demostrando que ninguna transición verde, digital o de seguridad es viable sin servicios hídricos fiables y resilientes al clima. Enmarcar el agua como un activo transversal de resiliencia garantiza que permanezca en el centro de la agenda, incluso a medida que el mandato del BEI se amplía con otras prioridades.

P.- La Directiva revisada sobre el agua potable, que incluye límites obligatorios para las PFAS aplicables a partir de enero de 2026, y la revisión de la Directiva sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas implican un CAPEX significativo impulsado por la regulación. ¿Espera que la proporción de la financiación del BEI destinada al tratamiento avanzado y la adaptación climática aumente de forma significativa en la cartera de proyectos 2026–2030?

R.- La Directiva revisada sobre el agua potable y la Directiva actualizada sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas introducen un CAPEX regulatorio significativo, en particular para la eliminación de PFAS, la eliminación avanzada de nutrientes y la mejora de la eficiencia energética en el tratamiento. Dados estos requisitos, es razonable esperar que la proporción de la financiación del BEI destinada al tratamiento avanzado y a las medidas de adaptación climática aumente de forma significativa en la cartera de proyectos 2026–2030, incluso a través del Programa de Resiliencia Hídrica del BEI. Estas inversiones se alinean estrechamente con las prioridades estratégicas del BEI: resiliencia climática, reducción de la contaminación, aprovechamiento del recurso o circularidad y apoyo al cumplimiento de la legislación medioambiental de la UE.

Edouard Perard, director de la División de Aguas del Banco Europeo de Inversiones (BEI).

Dicho esto, el grado de aumento variará según el país y el promotor. En los mercados donde las operadoras ya operan con altos estándares de tratamiento o tienen un acceso sólido a la financiación comercial, el incremento de la cuota del BEI podría ser más moderado. Pero en el conjunto de la UE, el CAPEX impulsado por la regulación y las necesidades de adaptación climática apuntan claramente hacia un mayor peso del tratamiento avanzado en la cartera de préstamos del Banco.

P.- De cara a 2030, ¿qué tendría que cambiar —en materia de regulación, estructuración financiera, consolidación del mercado o mecanismos de reparto de riesgos— para que el BEI pudiera considerarse un actor verdaderamente transformador en la financiación del agua en Europa, y no un prestamista de apoyo?

"Enmarcar el agua como un activo transversal de resiliencia garantiza que permanezca en el centro de la agenda"

R.- Me gustaría pensar que, con cerca de 5.000 millones de euros de inversión en 2025, mejorando el acceso a agua potable segura y saneamiento para 32 millones de personas, casi 7 millones de personas con menor riesgo de inundación y otros 18,5 millones con menor exposición al riesgo de sequía, el BEI es ya un actor verdaderamente transformador en el sector del agua en Europa. Además de las nuevas firmas en el marco del Programa de Resiliencia Hídrica, seguimos apoyando la ejecución de más de 180 proyectos de agua en curso que representan 66.000 millones de euros de inversión en todo el mundo.

Pero aspiramos a lograr un mayor impacto, por supuesto. De cara a 2030, nos gustaría ver varios cambios estructurales en el panorama actual para poder contribuir de forma aún más significativa. En primer lugar, las disposiciones regulatorias estables y a largo plazo que se han puesto en marcha hacen que los programas a gran escala sean financiables para nosotros y permitirán al BEI desplegar capital a escala. En segundo lugar, los instrumentos de estructuración financiera pueden ampliarse de forma útil, con un mayor uso de garantías, financiación combinada y mecanismos de distribución de riesgos que atraigan eficazmente capital privado. Esto permitiría al BEI seguir catalizando la inversión. En tercer lugar, una mayor consolidación del mercado o una mayor cooperación entre operadores contribuiría a generar programas de inversión más amplios y estandarizados, esenciales para una participación eficiente del BEI y para atraer a inversores institucionales. Las emisiones de bonos azules y verdes también impulsarían la Unión de Mercados de Capitales.

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